Conociendo München y el tesoro de Baviera


Conociendo München y el tesoro de Baviera

En estos días de puente, hemos aprovechado para viajar a Múnich o como ellos dirían, München. ¡Y cómo no! Visitar el palacio real de los reyes de Baviera o Münchner Residenz. Teníamos un gran interés por verlo todo y recorrer los pasillos y habitaciones del museo, pero sobre todo y debido a la pasión por nuestro oficio y por el arte de la joyería, de conocer las joyas de la Corona de Baviera. Así que tras ver las habitaciones de la Residenz y el teatro de Cuvilliés, nos dirigimos hacia el Schatzkammer para deslumbrarnos.

Estatuilla de St George y la Cruz de la Reina Gisela Hungria

La colección del Tesoro comprende más de mil doscientas cincuenta obras de arte, incluyendo objetos únicos, como joyas y medallas, obras maestras de la orfebrería y fabulosas obras de cristal, piedras preciosas y marfil. Nosotros queremos destacar la Insignia de la Orden del Toisón de Oro, la Estatuilla de St. George y la Cruz de la reina Gisela de Hungría, porque fueron algunas de las que más nos impresionaron.

Insignias Toison

Después de recorrer algunos pasillos y muchas habitaciones repletos de sorprendentes tesoros, por fin pudimos comprobar por nosotros mismos, que el brillo y la majestuosidad del centro de la sala donde se situaba el conjunto bávaro de coronación del gobernante duque de Wittlesbach, convertido en Maximiliano I, rey de Baviera, eran inexplicables. Allí teníamos, delante de nosotros, la Corona de Baviera, la corona de la reina (realizada originalmente para la reina consorte de Maximiliano, Carolina Federica de Baden), la espada del Estado, el orbe real y el cetro real.

Conjunto Joyas Baviera

Sin duda alguna, lo que más nos llamó la atención fue la corona del rey, toda ella realizada en oro y adornada con diamantes, rubíes y esmeraldas. Estaba coronada con un orbe en el que se situaba el gran diamante azul de los Wittelsbach, hasta 1919. Actualmente se ha sustituido por una copia, ya que el original fue vendido por la propia familia. Nosotros no hemos podido apreciar cómo luciría el auténtico, pero si brillaba tanto o más que la copia, debería de haber sido esplendoroso.

Corona, Joyas de Baviera

 

La corona de la reina también era espectacular. Apreciamos que en su composición formaban parte el oro y la plata. Estaba adornada toda ella con perlas, algunas imponentes, seis esmeraldas, dos rubíes y diamantes. No hace falta mucha más descripción. Como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras y nosotros, de esas, hicimos hasta cansarnos.

 Corona de la Reina, tesoro de Baviera

A lo largo de los siglos, la monarquía se ha enorgullecido de poder lucir, seguramente con cierta ostentación,  todo tipo de joyas y ornamentos que se convertían en su distintivo real. Unas de las más características e importantes, sin duda, fueron las coronas. Si hacemos un repaso atrás, vemos estilos y modelos para todos los gustos: altas, bajas, delgadas, gruesas, repujadas, engastadas, achatadas, de diademas, de tiaras…  Ha habido una enorme variedad correspondiente al elevado número de reyes, pero sin duda, para nosotros, una de las más destacables y que más nos ha cautivado por su magia, ha sido la Corona de Baviera. 

Publicado en 23/01/2016 por Cristina Martín Sánchez-Muñoz Curiosidades históricas y... 0 1883

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